Aquí escribo una carta sin destinario donde solo se yo a quien llegará. Antes de que te marches quiero regalarte las gracias por haberme enseñado a desechar estas penas, te recuerdo cuando voy a un lugar y me siento segura. Te las regalo por el tiempo cosechado en mi. Gracias por tener la seguridad de mis palabras y cumplir lo que quieran decir. Gracias por darme la lección y después de todo sé que lo único inalcanzable es el 'siempre' junto con 'la vida eterna'. Gracias por comprender que soy ser humano y que algunos tenemos las decisiones incorrectas. Gracias por escuchar el sonido de mis lágrimas al caer. Gracias por protegerme como si fuese tu propiedad.
Ahora me pongo a analizar la situación y le digo a mis amigos las palabras ¿por que debe existir distancia? Y distancia se sintió mal y se largo a realizar su trabajo. Allí comenzó la ruta de un nuevo dolor luego de que pocas palabras fueron dichas incluyendo en sí, distancia.
Le digo a las palabras que si me pueden hacer un favor y llegar hacia ti con un 'Te quiero' antes de que distancia empiece de nuevo a trabajar.
Dices que querrás volver, pero las nuevas oportunidades te acorralaran y te aferraras, aún nos extrañes serás feliz con nuevas cosas que veras en un nuevo lugar, aunque aquí todo es igual pero diferente sin ti.
Allá no veras estas caras, veras otro idioma, veras diferentes ambientes, pero sigue siendo lo mismo aquí pero sin ti.
Dices que no olvidaras aquellas risas, pero cosecharas otras mejores en un lugar diferente.
Dices que podrás soportar la distancia pero una melodía le quita llave a tus lágrimas.
Dices que no encontraras de quien reírte, y tu vecino será mejor que todos juntos.
Te digo que te extrañaré, te recordaré y prometeré que nadie ocupe tu lugar acá, porque nadie te puede reemplazar.
Ya casi era quincena y distancia estaba con lo suyo. Ese día por segunda vez piso aeropuerto, por la misma razón que la primera, una despedida. Como una cuerda frágil mis palabras de enredaron y se encarcelaron en mí.
Y entonces mis ojos empezaron a sudar, con dolor mi corazón latía, motivo de una despedida.
Querido corazón, te pido que cuides a esta persona como si dependieras de esta, aunque sea a lo contrario quiero que a partir de que salga de mi alegría te encargues y le des más vida es lo único que te pido por haberle dado eso mientras estaba con todos nosotros.
Llegó el momento y por acto de nervios tome yo las maletas y las retiré, otros compañeros me intentaron separar pero el dolor no se apartaba de mi. Me pudo controlar fue la frase: Estaré bien. Aunque vaya a estar lejos. Una vez mas me sucedió un acto pero de inconsciencia pero contra el viento salí corriendo a darle el último abrazo el último momento de felicidad y la despedida a una mano derecha, que dejó sola a la izquierda. Gracias distancia por regalarme un sabor a lágrimas y por hacerme comprender que nada es para siempre, al igual que tú.
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